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Cuando se termina una vida, se termina de nacer; porque al nacer comenzamos
a morir, y si recordar es volver a vivir, no se debe perder en la memoria el recuerdo
de aquellos hombres que como el Profesor Leopoldo Padilla Vallejo, al transitar
por este mundo ha dejado una huella llena de acciones, pues durante su existencia,
tuvo una obsesión y un norte permanente, el servicio a los demás.
Como los grandes patriotas, fue un hombre visionario, su privilegiada mente estuvo llena de sueños y proyectos, muchos de los
cuales se hicieron realidad, para beneficio de quienes vivimos en este bello rincón de nuestra patria; metas obtenidas en base a un trabajo constante y sistemático de
quien supo emprender una tarea por amor a la tierra que lo vio nacer.
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En aquellas épocas en las cuales Mira se circunscribía a un pequeño grupo de casitas,
la mayoría de ellas construidas con bahareque, chocoto y techo de paja, en un hogar
mireño formado por el Sr. Ricardo Padilla Arboleda y la Sra. María Ofelia Vallejo,
en una tarde del 8 de Mayo de 1922 nació Segundo Leopoldo Buenaventura, nombres tomados
en honor a su abuelo Leopoldo y para presagiar el destino de su vida lo de Buenaventura,
el primer hijo de una familia de seis hermanos: Leopoldo, Emperatriz, Nelson, Isabel, Bertha
y Oscar Padilla Vallejo.
Sus primeros estudios los realizó en nuestra querida y centenaria escuela “Rafael Arellano”, por su amor al estudio
y el interés de sus padres continuó la
secundaria en el Colegio “José Julián Andrade”
de la ciudad de San Gabriel, destacándose desde muy niño por su capacidad y dedicación a sus tareas, lo que le permitió ser reconocido por sus maestros
y compañeros de aula. En ese entonces, las distancias se agrandaban por la escasa
y mal mantenida red de caminos, muchos de los cuales sólo se podían transitar en
caballos o largas jornadas a pie por los páramos, chaquiñanes y caminos para
llegar al colegio, un sacrificio que le forjó su carácter de luchador
incansable por conquistar sus ideales.
Una vez graduado, ingresa al magisterio el 15 de Octubre de 1942 e inicia
su tarea de educador en el caserío de Huaquer y con su ímpetu juvenil entrega con
devoción sus enseñanzas, luego en el año 1943 continúa como forjador de los niños
de la parroquia de San Isidro, en el año 1944 es maestro en la parroquia de La Concepción,
posteriormente en el año de 1947, viene a servir al pueblo de Mira en calidad de maestro.
Contrae
matrimonio con la distinguida dama mireña Doña Elisa Ulloa León. De esta unión matrimonial,
nacen ocho hijos: Edgar, Pepe, Rosita, Morayma, Johnny, Amparito, Marco y Patricio
Padilla Ulloa, como prueba del cariño y del amor profundo que se profesaban, quienes
crecen en un hogar católico, lleno de amor y ternura, inculcándoles desde niños
los principios y valores éticos y morales como: la honradez, honestidad, solidaridad,
y el respeto y amor al prójimo cualquiera sea su condición social.
Por su afán de contribuir a la difusión cultural y educativa realiza pequeñas pero
valiosas publicaciones, en base a un gran esfuerzo por la escasa posibilidad
de impresión de aquellos tiempos, entre ellas podemos mencionar: Lecturas escolares sobre los
principios de Alianza para el Progreso, Monografía de Mira, Texto de lugar
natal de Mira, Monografía sobre el sentimiento de ecuatorianidad en la educación
primaria; posteriormente en 1979, publica la Monografía de Mira con la Comisión
Rural de Cultura como coautor, además en sus últimos años, escribió sus memorias
a petición de sus hijos (inédito). Fue corresponsal de los diarios El Comercio,
La Frontera y El Norte durante muchos años.
Posteriormente es nombrado Presidente de la Junta Parroquial, entre las obras que
realizó durante su administración se pueden destacar: el Estadio (Galo Plaza), la
antigua piscina pública, los SS.HH. públicos, el arreglo de calles, mercado y carreteras,
así como la construcción del puente sobre la quebrada de la Chimba.
Del conjunto
de ejecuciones obtenidas en la prolífica existencia de Leopoldo Padilla, dos han
sido sus más grandes realizaciones: la primera es la parcelación de la hacienda
de “San Nicolás de Mira”.
Con este objetivo, el 21 de Febrero de 1949, se nombró la Junta de Mejoras, la misma
que quedó integrada así: Presidente: Sr. Ricardo Ruales, primer vicepresidente Sr.
Pedro Benítez, segundo vicepresidente Sr. Leopoldo Padilla y otros ilustres mireños
más.
Toda la gestión administrativa de la Junta de Mejoras de Mira, la asumió “Don Leopoldo”,
en vista de que: el Presidente residía en la Parroquia de Julio Andrade sitio alejado
de Mira y el primer vicepresidente tenía sus actividades particulares en la ciudad
de Quito. Luego de muchas gestiones el día 5 de Julio de 1949 el Dr. Franklin Tello
Mercado, Ministro de Previsión Social de ese entonces firmó el ansiado decreto de
parcelación, lográndose así lo que el profesor Padilla llamó la Primera Independencia
Económica y Social de Mira. Con esta primera parcelación se da inicio a la bonanza
económica de los mireños que facilitó la compra de más de 3.500 hectáreas correspondientes
al resto de las haciendas que encerraban a Mira: San José, Pueblo Viejo, Pisquer,
El Hato y el resto de la hacienda de San Nicolás.
Como anécdota de la parcelación,
solía contar que su esposa Eli, como solía llamarla, realizó un gran pastel con
la forma de la hacienda y las divisiones correspondientes a cada lote, lo que llamó
mucho la atención de las autoridades que vinieron al homenaje de reconocimiento
por la conquista alcanzada.
En su tarea de maestro, dedicó su vida a la formación de la niñez mireña en la escuela
“Rafael Arellano” en calidad de Director. Además de la enseñanza formal, promovió
la iniciativa de los educandos para el desarrollo de proyectos productivos agrícolas
y pecuarios con la creación de la Granja Escolar, la fundación del Club 4-F, el
Comedor Escolar, que con tanto entusiasmo llevó adelante y donde desayunaban y almorzaban
todos los niños que asistían a la escuela, siendo el primer comedor escolar del
país, a cuya inauguración asistió el Embajador de EE.UU. Mr. Maurice Bernbaum, además
gestionó la adquisición de un moderno mimeógrafo obsequiado por el Club Rotario
Spokane Valley de EE.UU., que facilitó la difusión educativa y cultural.
Siempre
amó el deporte y lo incentivó entre los jóvenes, siendo un entusiasta dirigente
deportivo de los clubes Estrella Roja, Independiente y Deportivo Mira.
Por el año 1964 tuvo que dejar Mira para retomar sus estudios en el Colegio “Carlos
Zambrano” de Uyumbicho, donde convalidó su título de profesor normalista, graduándose
con las más altas calificaciones de su promoción, siendo el abanderado del colegio.
Al retornar a su tierra natal y al retomar sus funciones de Director de la escuela,
puso en funcionamiento la primera Radiodifusora de onda corta “Radio Cultura”, además
inició la construcción del nuevo edificio de la “Rafael Arellano” y sus obras adicionales:
concha acústica, cancha de básquet, parque infantil, etc., aulas que cuando estuvieron
terminadas, nunca ocupó, ya que pasó a desempeñar las funciones de Supervisor de
Educación, actividad que la desarrolló en primer lugar en el sector educativo de
“Río Blanco”, lugar en el cual, al mirar las deplorables condiciones en las que
se desarrollaban las funciones de enseñanza - aprendizaje, impulsó la construcción
de aulas prefabricadas para su distribución en toda la zona.
En el ámbito educativo
fue también Presidente de la UNE de la VII Zona Escolar y Presidente del Centro
de Cooperación Pedagógica.
Luego pasa a ser el primer Coordinador Cantonal de Educación de los Cantones “Mira”
y “Espejo”, en donde es hasta hoy recordado por los maestros que tuvieron en Don
Leopoldo su guía y ejemplo de mística y amor a la profesión de educador, llamándolo
Maestro de Maestros.
Por el año de 1967 junto a su esposa Doña Elisa Ulloa y con
la ayuda de dos voluntarios americanos del cuerpo de Paz: Pedro y Amalia Gladhart
organizaron el primer grupo de mujeres artesanas que laboraban en la confección
y comercialización de los sacos de lana natural de oveja, actividad que constituyó
la bonanza económica ante los escuálidos ingresos familiares de aquel entonces.
Por su amor a la educación, en el año de 1968 y en razón de que un ilustre hombre
dejara para Mira un legado material para la educación, consiguió que la Congregación
de las Hermanas de la Providencia lleguen a regentar la educación media de nuestra
ciudad con la creación del Colegio Particular “Luis León Ruales”. En el año 1970
con la invalorable ayuda del Dr. Carlos Martínez Acosta y un distinguido grupo de
mireños progresistas, logra la creación de los colegios fiscales de las ciudades
de Mira y Bolívar; además en este mismo ámbito, fue el gestor de la creación del
colegio de la Parroquia La Libertad que pertenece al Cantón Espejo. Posteriormente,
en el año 1979 crea el Jardín de Infantes “Lorgio Carrasco Mera”, para la educación
de los niños preescolares.
Como reconocimiento a su loable labor educativa, en 1963 obtuvo la mención de honor como el Mejor Maestro del Carchi y en el año 1967 obtuvo
la medalla de oro concedida por la Unión Provincial de Educadores del Carchi al
mejor maestro.
Por el año de 1970 organizó y dirigió grandes mingas que permitieron traer el agua
desde las vertientes de “Preñadillas” hasta nuestra ciudad, obra que permitió mejorar
la calidad de vida de los Mireños que hasta ese entonces nos servíamos únicamente
de agua entubada sin ningún tratamiento, Además preocupado por la salud fue uno
de los impulsadores de la creación del Sub-Centro de Salud en nuestra ciudad, que
en sus inicios funcionaba en la antigua casa del pueblo.
En los años l975 -1976 fue Presidente del Municipio de Espejo, tiempo corto pero
fructífero en el cual realizó algunas obras para su pueblo, función que tuvo que
dejar por solidaridad y respaldo con su querida tierra, porque en aquel año se iniciaba
el otro gran hito histórico de Mira, su proceso de cantonización, que tuvo un gran
impulso inicial con la idea que nació de los miembros de la Colonia de Mireños residentes
en la Ciudad de Quito y en Mira con la Junta Cívica Pro-Cantonización, y que luego
de una tenaz lucha de varios años, vieron truncada su iniciativa. Luego, por pedido
de algunos ciudadanos mireños y en vista de que la llama de la esperanza seguía
encendida, la lucha fue retomada por Leopoldo Padilla, Abdón León y Galo Rosero
hasta lograr la cantonización, cumpliéndose así el otro gran logro que Leopoldo
Padilla llamó la Segunda Independencia Económica y Social de nuestra querida tierra.
La prueba más palpable, que demuestra que Leopoldo Padilla fue el principal artífice
de este proceso de desarrollo de Mira y que hasta la actualidad es motivo de mezquindad
de quienes no lo quieren validar, es el reconocimiento que el ciudadano mireño
hizo a esta gesta de cantonización y a toda su vida dedicada a servir con amor y
sin interés a la tierra que lo vio nacer, el pueblo de Mira en los primeros comicios
para conformar el primer Municipio, lo eligió abrumadoramente como Primer Presidente
del Municipio de Mira y de los siete concejales que debían ser elegidos, cinco fueron electos de la lista que encabezaba Don Leopoldo Padilla , confirmando así el reconocimiento
que el colectivo mireño hizo a su líder y guía; un triunfo político-histórico que
será difícil de repetir en nuestro cantón, porque “La voz del pueblo es la voz de
Dios.”
En el desempeño como Primer Presidente del Municipio de Mira tuvo un gran reto,
pues se inicio desde cero, no se contaba con una hoja de papel, ni con una silla,
es decir se carecía de lo más elemental, pero gracias a su preclara inteligencia
y a su gran capacidad administrativa y al contar a su lado con un valioso grupo
de concejales y un contingente de trabajadores municipales que comprendieron la
mística con la cual debían afrontar el reto del despegue del novel cantón, se inició
la gran obra. No hay lugar en todo el cantón en donde la mano solidaria, justa y
oportuna de su administración no se haya hecho presente, el compendio de obras es
tan grande como es grande el cariño con el que el pueblo lo recuerda.
En el ámbito cultural su preocupación fue constante, en el año 1978 creó la Comisión
Rural de Cultura y organizó una caravana cultural con un grupo de teatro de jóvenes
actores mireños. Con el auspicio de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, de la cual
fue miembro del Núcleo del Carchi, publicó la Monografía de Mira y dejó funcionando
esta Comisión con una biblioteca, un equipo mínimo de impresión y de amplificación
para que sigan desarrollándose actividades culturales. Como un hecho muy especial,
debemos mencionar que organizó el primer desfile de la confraternidad mireña. Fue
director cultural de Radio Tricolor y posteriormente fundador de Radio Mira, estación
que siempre se dedicó al rescate de nuestra música nacional e imprimió a través
de ésta su tarea de educar y entretener. Desde muy joven fue hábil músico, tocaba
la guitarra, violín, bandolín y acordeón, además formaba parte del Dúo Padilla-Jarrín,
que interpretaban música nacional y que es recordado hasta ahora. Es por este amor
a la música y al arte que organizó el primer festival de la canción infantil, para
incentivar en los niños su talento musical.
Desde 1988 hasta 1992 se desempeñó como Jefe Político del Cantón Mira, función que,
como siempre, la desarrolló con la capacidad y altura que le correspondía. Después
de su paso como Jefe Político y ya jubilado de la actividad educativa, trató de
pasar al plano de simple espectador de los acontecimientos mireños, pero no pudo,
su gran capacidad intelectual que no lo abandonó hasta el último suspiro de vida
y su infatigable afán de servicio a los demás, impulsó en estos últimos años la
organización de los jubilados y miembros de la tercera edad para que les sean reconocidos
los derechos que por ley les corresponde. Consiguió además que el Ministerio de
Salud entregara un lote de terreno en comodato y posteriormente que el Ilustre Municipio
inicie la construcción de la Sede de los Jubilados y Pensionistas, obra que no la
vio concluida, pero que quienes le siguieron en la directiva lograron que se culmine
y hoy sea una realidad.
Como anécdota y dato curioso se puede mencionar que durante su existencia fue consultor
de muchos asuntos por parte de la gente, ya que le tenían mucha fe y confianza de
sus acertados consejos en varios aspectos como: problemas familiares, amorosos,
legales, de estudios, financieros, etc., estando siempre dispuesto a ayudar con
sus mejores oficios ante cualquier situación.
Junto a todo gran hombre hay una gran
mujer dice el conocido refrán y se cumple a cabalidad con su esposa doña Elisa Ulloa
León, quien conociendo el carácter y el afán de servicio de su marido, no escatimó
tiempo ni esfuerzo para dar un apoyo constante a su labor, no reparó que hasta la
economía familiar flaqueara, por los constantes desplazamientos y gestiones realizadas con financiamiento personal de quien fue su compañero. Comprendió que Dios había
destinado a su esposo no para amasar una fortuna económica, sino para que hiciera
del trabajo y del servicio a los demás una fortuna mayor que no se puede cuantificar,
la satisfacción de una vida íntegra, ya que “Quien no vive para servir, no sirve
para vivir”´, y ése además de la formación profesional y humanitaria, es el más
grande legado que han dejado a sus hijos.
El 4 de octubre del año 2000, Segundo Leopoldo Padilla Vallejo terminó su vida como
la vivió, con tranquilidad, con paz, con lucidez total y con una permanente voluntad
de servicio; amaba la vida como amaba a sus hijos y nietos quienes aún recuerdan
al “Polo”, como cariñosamente lo llamaban.
Su nombre lo lleva la escuelita del Caserío Santa Isabel, de lo cual se sentiría
muy orgulloso, ya que uno de sus más grandes valores fue su humildad y cariño a
los más necesitados.
Esta pequeña reseña biográfica no contiene toda la gran obra
de Leopoldo Padilla, plasmada en cartas, acuerdos, diplomas, placas, medallas y
principalmente en la mente y corazones de la gente buena y sincera que lo recuerda
siempre; es un resumen de las cosas más importantes que está a vuestra consideración,
no para envanecer a quienes conforman su núcleo familiar, sino para que quien tenga
la oportunidad de leerla, sepa que así como las flores nos dan su perfume, los árboles
nos cobijan con su sombra y nos dan sus frutos, las abejas su dulce miel y los pájaros
su canto, así las personas tienen que ser buenas, dejar huella, ser un ejemplo para
las generaciones venideras y para que no lo olviden quienes lo conocieron, lo conozcan
quienes no tuvieron esa oportunidad y como un homenaje póstumo a su memoria.
Sus restos mortales descansan en el cementerio de la ciudad, junto a los de su amada
esposa.
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Biografía proporcionada por: Sus hijos |
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