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La “Bomba” sobrevive... |
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Autor: Ant. Henry Medina |
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Desde tiempos inmemoriales, que se remontan a la esclavitud en la hacienda cañera,
el negro de la sierra norte encontró en la música y el baile un medio eficaz para
recrear, quizás de manera inconsciente, la tradición lejana y perdida del Africa
ancestral y, al mismo tiempo, manifestar, por medio de la versificación, vivencias
y sentimientos que tienen que ver con realidades del grupo social, experiencias,
sueños, frustraciones, ilusiones personales.
La “bomba”, verso, música y baile,
se constituyó así en un elemento comunicador por excelencia, un vehículo de denuncia
y, al tiempo, en manifestación cultural identificadora.
Los grupos musicales tradicionales
utilizaban además del tambor, denominado también “bomba”, instrumentos sencillos
elaborados a partir de plantas y frutos de la zona, tales como los “purus” (calabazos
silvestres secos), hojas de naranjo, el “alfandoque” (caña guadúa rellena con semillas),
la “calanguana” (calabazo con incisiones, a manera de güiro), e inclusive quijadas
de asno –como instrumento de percusión.
Algunos de estos instrumentos casi han desaparecido,
pero otros se han incorporado a través del tiempo. Así, en la actualidad se utilizan
guitarras, requinto, guiro, maracas, panderetas, claves; unos pocos grupos que han
tenido la oportunidad de comercializar su música usan inclusive el bajo eléctrico,
hecho que habla claramente de afán existente por modernizar la interpretación de
la música vernácula en los nuevos conjuntos musicales negros.
La música–bomba,
interpretada por los grupos de bomba y las “bandas mochas” (conjunto musical tradicional
que utiliza los instrumentos mencionados arriba), se han ido transformando con los
años. Así, algunas canciones compuestas en los últimos años dan cuenta de las nuevas
realidades e incorporan nuevas modalidades rítmicas. Sin embargo, la finalidad cultural
– festiva – comunicacional misma de la “bomba”, su mensaje intrínseco y sus posibilidades
de convocatoria, aunque un tanto menguadas con relación al pasado, no han variado.
Cabe anotar que, en los últimos años, ritmos musicales tales como la salsa y el
son cubano, el vallenato de la costa atlántica colombiana, y hasta el rap o el afrorock
han sido incorporados prácticamente en forma masiva por la juventud de la Cuenca
de Río Mira: las evidentes raíces negras de estos géneros son, sin duda, el elemento
que, sumado a la influencia de la moda, determina su gran aceptación por parte de
las nuevas generaciones.
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BOMBA "LAS NEGRITAS DE LA PLAYA "
Autores: Mario Polo
Eliécer Espinoza
Las negritas de la playa
Son flores de la campiña (bis)
Jugosas como esas cañas,
Jugosas como esas cañas,
Sabrosas como esas piñas.
Al platanal a sosegar,
Al platanal a sosegar.
Esta mi negrita se me fue,
Pero no la vuelvo a recogé (bis)
Porque si la vuelvo a recogé,
Otra acción más negra me ha de hacé.
Al platanal a sosegar,
Al platanal a sosegar.
Las aguas del Río Mira,
Arrastra espuma y arena (bis)
Y se van a descansar
Donde vive mi morena,
Donde vive mi morena.
Al platanal a sosegar,
Al platanal a sosegar.
Amor, amor,
Amor que se ha de acabar (bis)
Que se acabe de una vez,
Que se acabe de una vez.
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