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Colaboración del Sr. Juan Miguel Mendez |
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El juego de los gallos, recuerdo que lo hacían desde más o menos el año 1930, cuando
yo apenas tenía unos 8 años de edad, en ese tiempo el señor Lauro Hernández, dueño
de la Hacienda La Concepción, traía gallos finos, buenos y venía a hacerlos jugar,
como en Mira no tenían gallos de pelea les enfrentaba con gallos comunes que tenían
con las gallinas, claro que a los gallos de Mira les daba duro, siempre les ganaba.
Con el transcurso del tiempo, los galleros aficionados de Mira, como don Noé Méndez,
trajo gallos de Santa Lucía, don Segundo Ayala trajo gallos de Chamanal, donde había
quedado la cría de los gallos de don Lauro Hernández lo que despertó en los galleros
el deseo de tener gallos finos y de allí ya se peleaban gallos verdaderamente de
pelea. |
Las peleas de gallos se las hacía en la plaza del pueblo, en la esquina de la familia
Portilla o frente a la casa de don Eloy Muñoz, cualquier lugar era bueno, los aficionados
formaban una bomba, se acotejaban las aves, se apostaba, daba la partida el juez
y a pelear se ha dicho, ganaba el mejor ejemplar.
Las peleas se realizaban todos los domingos, duraban una hora, luego bajó el tiempo
a media hora y actualmente las peleas son de 1/4 de hora. Este juego de los gallos
era la oportunidad para que la gente tenga un entretenimiento sano, para encontrarse
con amigos, con conocidos, ya que venían galleros de varias partes de la región
por la gran afición que existía en Mira.
Los galleros de ese tiempo eran a más de don Noé Méndez y don Segundo Ayala, don
Ricardo Padilla, don Carlos Ramírez, don Abraham Herrera, don Pedro Rubio, don Jorge
Rubio, don Enrique Arboleda, don Manuel Jesús Guerrero, don Manuel Robi, don Norberto
Guerrero, don Modesto y Gonzalo León, don Leopoldo Padilla, don Alonso Ramírez,
don Ignacio y Amadeo Jurado y otros.
Don Alfonso Gudiño y don Pedro Andrade tenían un gallo verde llamado El Chivo, no
había gallo para ése, solamente cuando se enfrentó con un gallo pinto de don Noé
Méndez, de dos alzadas terminó el chivo.
Frecuentemente venían galleros de la Convalecencia, los hermanos Pineda, que llegaban
donde los hermanos León para organizar las peleas, traían ejemplares muy buenos
y se hacían buenas peleas de gallos.
Los galleros de Mira también íbamos a otros lugares a probar a nuestros ejemplares,
los jugábamos en San Vicente de Pusir, La Libertad, muchas veces fuimos a Ambuquí,
especialmente con don Alonso Ramírez, es decir que donde sabíamos que había peleas
de gallos, allí estábamos porque así es la verdadera afición.
Un personaje importante dentro de la riña de gallos es el juez, el primero fue don
Pedro Rubio, luego fue don Ezequiel Lara, don José Ignacio Ruales, don Jorge Rubio,
cuando este último se fue de Mira, hice yo de juez en una pelea; para el siguiente
domingo, encontrándome en mi casa, se acerca don Leopoldo Padilla y me propone que
sea juez, este ofrecimiento no acepté debido a la gran responsabilidad y a la cantidad
de problemas que debe enfrentar el juez y por el temor de que me suceda lo que le
sucedió a don José Ignacio Ruales que fue enviado preso a Tulcán por una mala sentencia
de una pelea demandado por don Tobías Mejía. Pero, Dios que es Dios, los demás galleros
me pidieron también que aceptara y me encargué de esta tarea por el tiempo de 20
años, hasta 1980. Luego pasó a ser juez el Sr. Felipe Mafla. Desde luego, este cargo
de suma responsabilidad, hay que hacer cumplir la ley sin mirar si es amigo o pariente,
lo que dice el reglamento se debe cumplir rigurosamente.
Las mayores apuestas en ese tiempo eran de 15 a 20 sucres, entre los aficionados
pedían a los grandes apostadores que les lleven 4 o 5 reales que luego, si la pelea
se ganaba, eran pagadas esas llevadas sin problema porque la palabra de gallero
es palabra seria.
En nuestro tiempo se jugaban los gallos con espuela propia o máximo se le calzaba
otra espuela de gallo pero no había la costumbre de ponerles piojas o de metal como
hacen ahora.
A los gallos se les preparaba para que estén listos para la contienda, si se los
tenía con traba, era necesario moverlos por 15 minutos, hasta que se cansen, se
les pone en un columpio para que hagan equilibrio, se les capotea con otro gallo
para que saquen su sangre peleadora.
Para las peleas de gallos se hacían 3 careos, el primero de 3 minutos, el segundo
de 2 minutos y el tercero de 1 minuto, es decir si picaba el suelo o corría uno
de los gallos, se aprovechaba esta situación para asearlos, soplarles agua y volvían
a la pelea, luego se reglamentó solamente un careo y así se juega hasta ahora.
Hubieron gallos famosos como el Canterón de don Rafael Carrera que no perdía ninguna
pelea, yo tenía uno hermoso llamado el coliblanco, que mataba al contendor en 48
segundos, el chivo y muchos más que hicieron gozar a sus dueños y a los demás aficionados
con sus peleas grandiosas.
Para beneficio de la afición gallera, cuando era presidente del Municipio de Espejo
el señor Abraham Herrera, gran gallero, se construyó la gallera de madera en los
patios de lo que hoy es el edificio municipal.
Cuando el Sr. Leopoldo Padilla fue presidente del Concejo Municipal de Mira, se
construyó la gallera municipal en donde se realizaban hermosas peleas de gallos,
esa gallera estaba dirigida por asentistas como los hermanos Valverde, Jorge Jaramillo,
José Ignacio Jurado, Segundo Burgos y otros, en la actualidad lamentablemente ya
no se realizan riñas de gallos, solamente una vez al año en las fiestas cantonales
cuando se organizan concursos de gallos, ojalá volvieran los tiempos de antes para
que la afición no se pierda en nuestro pueblo.
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